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| Portada del libro que me prestaron |
Durante mis años de estudio en el instituto, mi amigo me ofreció altruistamente un libro, para evitar utilizar más horas de lo debido estudiando, claro. La morada (primer libro de la trilogía del Elfo Oscuro). Apenas me duró dos días, lo devoré con el ansia de conocer más y más sobre la matriarcal cultura de los drows, sobre los dilemas morales del protagonista, las apasionantes intrigas palaciegas a la luz de las sombras...
Seguí los pasos de Drizzt (protagonista de la novela), su nacimiento en un baño de sangre familiar, sus comienzos con la matrona Malicia, sus megalómanas hermanas Briza y Vierna, su hermano Dinin y su mentor... Zaknafein. Recuerdos vividos son la elección de las cimitarras, las enseñanzas en la academia (los hechiceros Masoj y el Sin Rostro), la incursión a la superficie para asesinar elfos, la culpa y el deseo de redimirse, la guerra entre casas, y la huida de Drizzt, en la búsqueda de un lugar en el que encajar, en el que la maldad, el odio y la ambición propuesta por la diosa drow Lloth, no sean constantes como una bocanada de aire.
Gozo, es la palabra que define esa plácida lectura y posteriormente sorpresa al saber que la cosa no terminaba ahí. A ese libre le siguieron dos más, y tres más... hasta finalizar toda su historia con la friolera de 20 libros.
Recuerdos felices en los que conocí a mi primer héroe. Desde luego perdura en mi memoria este encuentro tan profundo en la fantasía concretada en los Reinos Olvidados (y para mi no existe otro tipo de Alta Fantasía como esta). Esto abrió puertas, puertas que a pesar de mi edad siguen entreabiertas con el anhelo de reencontrarme con ese mundo.
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| Portada del libro que actualmente poseo |

