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| Libro del Narrador y Complemento |
Una vez jugada la primera partida de Vampiro: la Mascarada y haber "medio-entendido" la dinámica de juego, digamos que nos dispusimos a jugar una partida oficial, desde cero, con una amnistía total de todos los errores, desplantes, descortesías y barbaridades que cometimos en la anterior crónica; frutos de nuestra más absoluta ignorancia y falta del toque sutil que requiere ser un personaje, de un mundo, movido por el subterfugio y las complejas conspiraciones dentro de mentiras, adornadas con una pizca de verdad y perfilada con rumores...
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| Nuestro Destino |
Me propuse reutilizar a mi primer personaje, Corso; pero decidí que el clan Tremere era más adecuado para mi arquetipo. Normalmente cuando realizamos la ficha del personaje, el máster suele entregarnos algunos puntillos de regalo si le damos un buen trasfondo al personaje y existe cierta justificación de los atributos y habilidades que posee. Para ello solíamos escribir una pequeña historia del pasado del personaje hasta que este se convertía en Vástago, renaciendo como un poderoso ser sobrenatural, liderando entre las sombras los devenires de la historia humana.
Aquí dejo la historia integra (rescatada de una carpeta con una capa de polvo de 4 cm. que estaba en mi cuarto de Córdoba) que a mis 17 añitos le dejé a Elminster, con anacronismos y errores incluidos:
"Fue quizás la fe lo que me ha salvado y lo que me ha dado fuerzas para seguir adelante.
Nunca me he echado atrás, nunca he cedido ni un solo paso; he tenido un férreo control de cada una de mis acciones en la búsqueda de algo más... Y esta testarudez fue el camino de mi perdición, el camino de un mundo hard-core, un mundo en el que siento la imperativa llamada de la sangre, de la llamada Vitae.
Ya ha pasado cerca de un siglo desde mi abrazo, una conversión que me llevó a odiarme por mi repugnante condición pero a la vez, una sacrificio que agradezco pues, por una vez en mi vida, lo que una vez estuvo en mi contra, ahora es mi aliado. El tiempo.
Mi nombre es Corso Odarglov, nací en Glanstombury, una pequeña cuidad de Inglaterra en el 1915, en una casa no muy lejos del Thor; lugar, que como cuentan las leyendas, parecer ser el lugar de reposo de Ginebra, la esposa del Rey Arturo. Fui criado por mi padre, ya que mi madre falleció al dar a luz. Mi padre era una historiador, un arqueólogo de la vedad, como el solía decir; prueba de ello es la enorme biblioteca de la que hoy día dispongo. Mi padre era sin lugar a dudas la persona que más conocía acerca de leyendas como el Santo Grial, la Sang Real, los cultos creados bajo su amparo, el orden del Temple, la masonería, el Priorato de Sión, Illuminatis... De la misma manera conocía innumerables coincidencias, como el número de la divina proporción, Fhi; o el significado de los rituales de diferentes culturas como el Vudú, con sus correspondientes Loas, por nombrar alguna de sus curiosidades. Era un auténtico humanista.
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| Añadir leyenda |
Yo intenté seguir su ejemplo, orgulloso de mi padre, y para orgullo de mi padre. Intente superar a mi maestro y a pesar de todo, siempre había una nueva meta que superar. A diferencia de él, me licencia en Biología e Historia. Heredé su inteligencia y curiosidad por saber más y más, pues terminé las carreras en la mitad de tiempo. Me ofrecieron trabajo en la universidad, pero lo rechacé. Gracias a las rentas de mi padre, pude dedicarme a lo que realmente me importaba, el estudio y el conocimiento de lo oculto.
No me fue difícil superar a mi padre, pues evidentemente, él me enseño todo el trabajo de su vida, sumándole mi voraz apetito por la lectura, potenció mis conocimientos a cotas muy elevadas. Mi padre, perfecto conocedor de los idiomas, me enseñó español y francés, lugares que visitamos con frecuencia para completar mi aprendizaje. Mi constante búsqueda de información y juventud me dio la soltura necesaria para desenvolverme con ordenadores.
Los estudios de mi padre, le hicieron una persona afamada por sus conocimientos, hasta tal punto que consiguió el título de Sir por la Madre Reina. A mis 20 años y gracias a la notoriedad de mi padre, yo ya formaba parte de la "nobleza" inglesa, con el grado de Sir. En este momento las cosas empezaron a truncarse...
Según mi padre, tener este título significaba comportarse como tal y aprender nuevos conceptos hasta ahora desconocidos para mí, como por ejemplo, el manejo de una espada... Como podéis comprobar, mi padre ha sido un tradicionalista; o la estúpida idea de un código de comportamiento, según él, básico para un Caballero. Nunca entendí porque, pero mi padre le dio muchísima importancia a este aspecto de mi vidas y se comportó con rigurosidad y perseverancia para que comprendiese lo que esto significaba."
Hasta aquí llega la primera parte de la historia, narrando el origen del personaje; en la siguiente entrada revelaré el final de la historia.
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